Un torneo al año no despeja el regreso: 5 dudas críticas del Gobierno

4 semanas - Periodismo Ede Farkas 18
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Hace 24 horas decíamos en este mismo espacio que había una extraña demora en la entrega del protocolo que se debe seguir para el regreso del fútbol, que en teoría debía empezar en solo unos días, el 8 de junio.

Los presidentes de los clubes esperaban para la semana pasada el documento de parte del Gobierno nacional, que debe establecer las pautas para que ese regreso sea seguro para los protagonistas y rentable para sus patrones. Y el lío es que necesitarán más paciencia pues, al parecer, el texto 'se les tiene pero se les demora', dicen por ahí. Habrá que esperar, por lo menos una semana más.

¿Qué tanto se debate? ¿Acaso no es el protocolo colombiano más completo que el de la Bundesliga, que compite desde hace dos semanas? La ciencia y la prudencia tienen la palabra en el Gobierno, que tiene al menos cinco buenas razones para no correr con las autorizaciones para el fútbol. Aquí las resumimos:

1. Entrenamientos sí, competencia quién sabe



Según reveló el diario El Tiempo, el documento que no llegó a las reuniones virtuales de Dimayor y Federación Colombiana de Fútbol (FCF) sigue en el Ministerio de Salud.

¿Por qué? Expertos epidemiólogos e infectólogos todavía hacen cálculos sobre el real impacto de la apertura de una actividad económica que no solo involucra a deportistas sino que mueve un complejo aparato de empleados de clubes, terapeutas, asesores médicos, árbitros (a quienes pocos miran) y personal de logística en los estadios. No hay certeza de que se respeten las medidas básica de aislamiento ni el aforo máximo recomendado en los escenarios.

Pero más que eso, hay una duda que mencionó un directivo en FUTBOLRED y que podrían tener también los expertos: el comportamiento del virus. Se esperaba que el pico de la epidemia llegara hacia julio pero ahora los cálculos se acercarían más a agosto.  Eso significa que en septiembre, con suerte, se reactivaría el torneo. Y esa es la contingencia que hoy analizan los clubes, resignados a que no se pueda hacer más de un torneo al año por física imposibilidad de encontrar días disponibles. 

Sería, entre otras cosas, la explicación que haya un decreto para la reanudación se entrenamientos individuales y colectivos para deportistas profesionales, incluyendo a futbolistas, pero no implica todavía la vuelta de la competencia.

2. ¿Por qué el fútbol sí y los demás no?



Una puerta que el Gobierno sabe que podría abrir y luego no tendría manera de cerrar es justamente la del fútbol. Al permitir que se disputen los partidos, se pasará del rango de entrenamiento al de espectáculo público, pues además tendrá televisión y radiodifusión.

Por eso el Ministro de Deporte, Ernesto Lucena, parece casi evasivo cuando habla de una posible fecha de reinicio de la Liga Betplay en agosto... si hay suerte. ¿Por qué si dicen sí a un partido de fútbol, por qué dirían no a un concierto, a una feria, a un reinado... si al final todos podrían presentar e incluso cumplir con un protocolo de salubridad?

3. La efectividad de las pruebas



Un punto grueso de la discusión pasa por las pruebas de detección del coronavirus covid-19 en todos los involucrados en un eventual regreso del fútbol, asunto que Acolfutpro ha tocado varias veces, apoyado en opiniones de expertos. 

Según El Tiempo, la autoridad sanitaria entiende que las pruebas rápidas, especificadas en el protocolo que presentó Dimayor, no son 100 por ciento eficaces y se recomiendan para seguimiento pero no para diagnóstico. 

Lo había advertido la asociación de futbolistas recientemente al recomendar que "se realicen pruebas PCR, para garantizar un entorno libre de circulación del virus, a diferencia de las pruebas rápidas que solo detectan si la persona estuvo infectada por el virus, pero un resultado negativo en una prueba rápida no garantiza que la persona no esta transmitiendo el virus. La Mesa Técnica de Expertos recomienda que las pruebas PCR deben realizarse con una periodicidad de máximo cada siete (7) días".

Sin embargo, incluso esas pruebas podrían no cumplir el efecto deseado pues solo miden el estado de salud en el momento de la toma, y si minutos después hay contagio no se sabría y el entorno del club estaría en riesgo.

4. ¿Confinamiento total sí o no?



Recientemente, expertos consultados por FUTBOLRED aseguraron que la forma más práctica de volver de manera segura era una concentración deportiva total que garantice que todos en el interior están sanos. Parecería descabellado en otros entornos pero no en el deportivo, donde es usual permanecer alejado de los familiares por meses enteros durante las estrictas competencias.

El asunto es que la idea no estuvo nunca contemplada en el protocolo que presentó Dimayor, como no se explicó nunca, de manera satisfactoria, qué se haría en caso de reportar un contagiado de covid-19 durante los entrenamientos o en la competencia misma. La recomendación de los responsables de asesorar al Gobierno es aislar al equipo completo, medida que no se ha tomado ni en la Bundesliga, donde se compite hace ya casi tres semanas, y no se contempla en ninguno de los protocolos internacionales conocidos hasta el momento.

De hecho, el infectólogo Jorge Cortés, en charla con este portal, afirmó: "si las cuarentenas han sido efectivas y los contagios son bajos habrá una cantidad de jugadores susceptibles a la infección, pero no es que se tenga que aislar a todo un equipo de fútbol, no hemos oído que los futbolistas hayan fallecido por cuenta del coronavirus y tiene sentido porque es de baja complicación en gente joven, la mayoría lo superaría, pero hay que ver”.

En todo caso, la duda la tuvo siempre el Ministro Lucena y al no recibir respuesta estaría más inclinado a restringir toda la implementación del torneo a una sola sede, lo que abre la duda de cuál ciudad tiene la infraestructura necesaria para albergar 20 equipos, y el aislamiento de todo un equipo, lo que pondría obstáculos insalvables en el regreso del fútbol.

El lío de la enfermedad laboral



Inicialmente se explicó que, por tratarse de una pandemia, el coronavirus covid-19 era responsabilidad de las EPS y no eran responsables las ARP más que de proveer los elementos de seguridad necesarios en el regreso a la actividad económica de un ciudadano.

Sin embargo, el Gobierno escucha la teoría de que, en caso de presentarse un positivo durante la competencia o el entrenamiento, actividades laborales de los futbolistas, sí podría ser una enfermedad laboral, lo que sería una carga importante para las ARP, que crearían conflictos legales difícil de predecir y de atender.

La misma Acolfutpro hablaba de ese vacío normativo: "En la medida que, si él o la futbolista adquiere el virus en su práctica de entrenamiento bien sea individual o colectiva, durante el momento de concentración previo a las competencias o en el partido de futbol, esta se constituye en una enfermedad de origen laboral. Igual suerte con los otros trabajadores de los clubes, relacionados con esta dinámica deportiva. Esto es de responsabilidad de la ARL a la cual obligatoriamente deben estar afiliados los futbolistas y los otros trabajadores de los clubes".

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